Después de los cachos.

Después de los cachos, una buena prenda o mejor una buena borrachera, y el guayabo esta lleno de dolor, al parecer estoy condenada a que otros miren en otras, cosas que no tengo, pero no quiero que me haga falta y es en ese espacio que debo concentrar todo mi odio en ser feliz, en olvidarme de él y de ella, y de esa perversa imagen que ronda mi cabeza.De otro lado, muy a la orilla, he visto un tipaso encantador, con una nalga de concurso, nunca me había fijado en eso, bueno no sólo en eso, pero en esta época donde los hombres son lo último que quiero tener cerca, ver una nalga, algo que se puede hacer en un gimnasio con semanas de dedicación es bastante bueno, pues se puede hacer, es imposible enseñarle a un hombre a ser fiel, pero si es posible mandarlo a un ginmasio y que se forme un buen culo. Además he logrado concentrar mi atención en un objeto de grasa, olvidando este profundo odio que tengo. Imagino por un segundo que puedo hacer con ella entre mis manos…
y lo único que encuentro es la imagen de mis manos en sus gluteos, abiertas jalándolo hacía mi… no necesito más.

Sin embargo para que quiero jalarlo hacía mí. No lo quiero pasar por mi cama, simplemente me gustó su culo. y menos mal que no es lindo, no lo conozco… menos mal porque no quiero volver a fijar mis ojos en otro fantasma del dolor.

Ambas bolas de grasa me recuerdan que el dolor puede hacer parte de otro mundo, que se puede ignorar tan pero tan fácil como tomar el culo de alguien desconocido entre mis manos.


About this entry